Sé que una película me gustó de verdad cuando llego a buscar clips sobre ella solo para revivir algunas de las escenas que acabo de ver. Así me pasó con todo el rollo que vive el personaje de Leonardo DiCaprio y una muy agitada conversación telefónica durante One Battle After Another.
Una de las virtudes de esta película es dibujar tan bien a sus personajes y a pesar del fuerte peso de todos, darles el espacio y tiempo correctos en pantalla. La historia va de un grupo de revolucionarios en E.U. donde la líder, con uno que otro problema de ego, se enfrenta a un militar, con dos o tres problemas también de ego. En medio, está la historia de amor y familiar de esta aguerrida mujer. La primera parte de la película trata sobre los motivos de esta revolución e introduce a uno de los mejores villanos de los últimos años encarnado por Sean Penn.
La segunda parte, es casi otra película, con un grupo de extremistas blancos, un digno grupo representante de la generación Z, unas monjas, mercenarios, y hasta un maestro de artes marciales pacifista quienes se ven involucrados en una misión de rescate.
Este comentario sólo quiere apuntar a decir que Paul Thomas Anderson filmó una gran película de acción. Tengo entendido que el tráiler es un poco confuso, pero no lo vi, sólo fui al cine por ser la nueva de DiCaprio y de Paul Thomas Anderson (de quien disfruté muchísimo Licorice Pizza y me encanta Boogie Nights), y creo que eso debería bastar para pararse en una sala de cine.
La película tiene un ritmo increíble, una narrativa donde como dije, se le da el peso adecuado a todos los héroes – y villanazos – involucrados. Es toda una aventura que con tintes de comedia no quieres que acabe.
A Leonardo DiCaprio y Sean Penn podemos criticarles mil cosas fuera de los sets, pero sus actuaciones aquí son definitivamente de las mejores en su carrera, y eso, claro que es mucho decir cuando entre tu filmografía tienes películas como The Aviator o Mystic River (de mis favoritas de cada uno).

Lo interesante de sus papeles en One Battle after Another es que son inesperados en su espectro, podrían haber caído perfectamente en una caricatura, pero más bien los hacen únicos. Moverse así de la comedia al drama constantemente, es no sólo un reconocimiento a los actores, sino al increíble guión y dirección. Cada una de las aventuras desde las redadas, robos, o la emocionante secuencia de varios minutos en una persecución de carretera, aporta ampliamente a la historia y no te deja respirar.
Mención aparte merecen Teyana Taylor (Perfidia) – quien hipnotiza toda la primera parte de la película – y Chase Infiniti (Willa Ferguson) – a quien no le quitas los ojos en la segunda. Sin dejar de lado a Benicio del Toro, porque es de esos papeles secundarios, que no se sienten así y son esenciales (quiero creer que hay gente que se puede tomar la vida con taaaanta calma).


Admirable en cuanto a cinematografía (esos encuadres en los cuarteles del grupo de “White Christmas«), actuaciones, guión, ritmo… todo. Una comedia que no deja indiferente, y que lejos de una producción perfecta en la forma, lo verdaderamente valioso y resonante es su trasfondo.

Relaciones familiares, migración, violencia, ego y hasta depresión post-parto, Paul Thomas Anderson puso todo en uno. Un filme que no solo es entretenido, sino, de verdad, memorable. Redondo. Para quienes les guste o no la acción, para quienes les guste o no la comedia, y para quienes sólo queremos ver una aventura en el cine.

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