¿Qué significa el fin de la guerra entre Israel y Palestina?

Definitivamente, el clima en redes sociales de los últimos meses es uno que nos pone a prueba.

Uno entra para distraerse un rato o para mantenerse informado, para lo que sea y sea cual sea el nivel en que se hagan estas actividades, esto comenzaba a resultar muy cansado. La violencia es tal que traspasa las pantallas con una facilidad impresionante, y no deberíamos normalizarlo. Hay mucha frustración y enojo sobre las imágenes que nos llegan; la impotencia es grande.

Me tocó cuando era niña escuchar sobre la guerra en los Balcanes o ya con un poco más de consciencia sobre Afganistán, y claro, siempre estuve en constante exposición hacia los efectos de la delincuencia en México. Últimamente me pregunto, ¿cuándo veremos películas sobre este tema así como vemos las del Holocausto? Mientras más informado, más difícil es sacudirse las imágenes, pero igual considero necesario verlas y saber que hay otras realidades y ser conscientes del privilegio que tenemos al estar del otro lado.

Vivir en Europa ha ampliado mi consciencia social; las guerras recientes no me pasan desapercibidas, no sólo por el pasado histórico de esta región, sino porque la gente aquí tiene la posibilidad de preocuparse por eso, y está en constante conversación – y acción al respecto.  Sé que no todo el mundo puede darse el lujo de hacerlo.

Por ahí leí hoy que la guerra no acaba hasta que Palestina diga que acaba y es totalmente cierto. Lo que percibo, es que lo único que va a ocurrir es que  dada la fatiga mediática y la crisis económica, la agenda mundial sólo ha decidido “pasar página”. Tal vez no veremos a diario bombardeos (la destrucción es casi total), o noticias sobre la hambruna o la falta de insumos, pero eso no quiere decir que no existan. Difícil convivir en un mundo donde estos problemas son fácilmente enterrados.

Asistir a una manifestación no quita nada, compartir información al respecto o incluso la simple lectura de información sobre quienes comienzan a poder entrar en esas zonas. Desde mi perspectiva, ayudar a dar voz a esto que, al parecer, quieren desvanecer de un día para otro (¿alguien más vio con incredulidad esas noticias sobre darle a Trump el Premio Nóbel de la paz?)  es importante, porque, desafortunadamente, en un mes ya no estará en el top del feed ni en primera plana. Rompe el corazón ver que la flotilla no llegó, que torturaron a los activistas, las fotos del antes o después, pero creo que peor sería si nos hacemos sordos al respecto, porque la empatía es algo de lo poco que queda. 

Lejos de querer darle lecciones de moral, sólo quiero compartir mi perspectiva que, de nuevo, desde el privilegio me permite abrir los ojos a otras realidades. Y sé que muchos también pueden hacerlo.

Deja un comentario